
El aporte de médicos migrantes al sistema de salud argentino (Parte 2): “A veces se llega tarde”
Brahiam es de Colombia, trabajó en el norte argentino y encontró realidades difíciles, pero también a niñas y niños a los que pudo ayudar.

Brahiam es de Colombia, trabajó en el norte argentino y encontró realidades difíciles, pero también a niñas y niños a los que pudo ayudar.

El aporte en ciencia y tecnología de las personas migrantes es significativo en todos los países analizados por un documento de la Universidad de Cambridge. En los Estados Unidos también tienen una alta participación como ganadores del Premio Nobel.

Wilmer Bracho llegó a la Argentina en 2016, pero no fue hasta 2018 que pudo volver a ejercer como médico. Para conseguir el primer empleo estable, incluso, tuvo que borrar de su currículum su historial. Te invitamos a conocer esta primera entrega de nuestra serie sobre el aporte de los médicos migrantes al sistema de salud argentino.

Elizabeth no cree en santos, pero de Perú se llevó un San Antonio de Padua que le regaló una prima. El contexto explica su decisión: su familiar estaba enferma y se lo había regalado unos años antes. Jean Gérard Caymitte llegó desde Haití con la esperanza de seguir estudiando y una artesanía local que planea poner en su escritorio.

Érika lleva su sombrero “vueltiao” a todos lados. Tiene los colores de la bandera de Colombia y un valor sentimental: cuando su amiga se lo regaló le pidió que lo tuviera siempre consigo. Luis migró desde Venezuela para seguir trabajando como médico: un anillo protector que le regalaron sus amigos lo acompaña desde entonces.

A Johanna le costó meses de sacrificio poder comprarse una cámara fotográfica. Por eso, cuando salió de Bogotá, supo inmediatamente que quería llevarla consigo. Tamer logró recuperar algunos libros que le robaron en un asalto en 2014. Los trajo desde Siria para su biblioteca en Argentina.

Kerlyn recuerda especialmente una foto que su familia se sacó en San Valentín. Fue durante su infancia y la de sus hermanos, cuando los tiempos permitían más momentos compartidos. Por eso, no dudó e elegir traer esa foto para que lo acompañara desde República Dominicana. Zunilda priorizó los títulos universitarios, pero logró traerse una: la que se tomó junto a sus hijas antes de salir de Venezuela en 2016.

Johanmariel agarró las monedas de la colección y las metió en una pequeña cartera, que era de su mamá. Para ella, son parte de la historia y de la identidad de la Venezuela que dejó. Maher no dudó un minuto y empacó el buzuq, un instrumento característico de Siria con el que pretendía seguir su carrera en la música.

Djina llegó al país después de terminar la secundaria y en plena pandemia. Empezó a estudiar en la Universidad Nacional de las Artes, pero su familia volvió a Montenegro en 2023. Ella, en cambio, encontró en Argentina su lugar en el mundo.

Las mujeres migrantes en Argentina lideran espacios de encuentro y apoyo, que permiten el diálogo de acentos, músicas y vivencias traídas de lejos. El resultado suele ser una hermosa celebración de la diversidad.