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Las identidades que sí caben en una valija

Johanmariel agarró las monedas de la colección y las metió en una pequeña cartera, que era de su mamá. Para ella, son parte de la historia y de la identidad de la Venezuela que dejó. Maher no dudó un minuto y empacó el buzuq, un instrumento característico de Siria con el que pretendía seguir su carrera en la música.

Johanmariel empacó algunas joyas familiares y que le habían regalado sus seres queridos junto a una colección de monedas de Venezuela. “Son monedas de mi país que han dejado de circular. Vienen de mis abuelos”, comenta.

Para trasladar esas monedas eligió una pequeña cartera que pertenecía a su mamá. “Fue eso lo que quise conservar. De alguna forma era mi país, era la representación de mi país. Siempre quise mucho a Venezuela y soy amante de su historia. Entonces, casi de manera inconsciente, escogí algunas pequeñas y las metí en esa cartera”.

En el camino se tuvo que desprender de varias joyas para poder seguir viaje. “Teníamos poco dinero, así que tuve que venderlas para poder llegar hasta acá”, explica. En Argentina el primer espacio en el que pudo instalarse era muy chico: no había lugar para muchas pertenencias más que las que traía. Pero a medida que el espacio crecía también la oportunidad de apropiárselo: a la colección se sumaron monedas argentinas que están fuera de circulación.

Para Maher Bajjour la música es parte de su identidad. Por eso la decisión de qué llevar consigo fue bastante rápida. El buzuq, “un instrumento sirio muy tradicional”, define, “fue el primer objeto que quería. Pude traerlo tranquilamente”. Cuando salió de Siria por la guerra en ese país, en 2017, estaba seguro también de que quería seguir su carrera con la música, cosa que logró. En 2023 se recibió de productor musical en la Universidad Nacional de San Luis.

“Hoy elegiría lo mismo sin dudas. Es el único instrumento que me permite hacer música en cualquier lugar, no como el piano, aunque yo soy pianista”, bromea.

Para su trabajo final compuso y grabó seis temas musicales: todos ellos relacionados, según describe, a su historia migratoria. En uno de ellos, “Once Upon a Future” (o “Érase una vez en el futuro”), el buzuq –que había salido de Siria con él seis años antes–, tuvo un lugar preponderante.

Érase una vez en el futuro (Maher Bajjour)

En un futuro inevitable

Pero no puedo decirte cuándo

Estoy tan confundido como tú

Nuestros esfuerzos darán frutos

Seremos únicos

Y seremos escuchados

En todo el mundo

Pero no puedo decirte cuándo

Estoy tan confundido como tú

Y tal vez, después de todo

Nuestra vida aún sea rescatable

Y en lugar de deudas

Te estarás ahogando en fortuna

Nuestros esfuerzos darán frutos

Seremos únicos

Y seremos escuchados

En todo el mundo

Pero no puedo decirte cuándo

Estoy tan confundido como tú

No estoy jugando contigo

Pero llegará el día en que

tus sueños se hagan realidad

Así que sueña… sigue soñando.