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Un día de lluvia: cuando la migración es la vida misma

El cortometraje mexicano invita a pensar a la migración y el exilio como movimientos internos que pueden ocurrir incluso sin traspasar fronteras físicas.

Por Agustina Bordigoni

– ¿Por qué te fuiste de tu país?

– Todo comenzó con una pregunta. Una tarde escuché a una niña preguntarle a su mamá: «¿Mami, qué día es hoy?» La pregunta me atravesó. Hacía mucho tiempo que yo no sabía en qué día vivía. Todos mis días eran iguales. Regresé a mi casa temblando. Estaba lloviendo, como hoy.

Un día de lluvia (2019) es un cortometraje mexicano que habla del exilio interno –y también de la migración–. En su descripción se presenta como una historia que «une a un hombre y a una mujer en la entrada de un edificio mientras intentan protegerse de un inesperado aguacero».

Pero desde el comienzo se advierte que es mucho más. Por empezar, podría comprenderse en el marco de lo que se considera “migración de estilo de vida”. No se trata de un desplazamiento forzado o impulsado por situaciones de emergencia sino, en palabras de Joaquín Rodes García y José Palacios Ramírez (Procesos de subjetivación y migraciones de estilo de vida, Revista mexicana de sociología, 2023), de aquella que es “la consecuencia de decisiones que forman parte de procesos de transformación personal”. Sin embargo, los autores se preguntan también cuán posibles y libres son estas decisiones y por qué el cambio personal o la búsqueda de la calidad de vida no puede darse en el país de origen.

Ese es precisamente uno de los puntos que el diálogo entre los personajes aborda. El cambio de estilo de vida o los procesos de transformación personal no siempre implican migración en el sentido estricto del término, aunque sí movimiento. “Todos nos vamos de un lugar, de personas. Nos desterramos del presente. Nunca estamos verdaderamente en ninguna parte”, dice la mujer, uno de los dos personajes cuya historia se cuenta y desarrolla en un único escenario marcado por el sonido constante de las gotas que caen.

Otro trabajo muy interesante en este sentido es el de Claudia Dávila Valdés (Migraciones de estilo de vida y apropiación del espacio, un camino hacia la gentrificación, 2022), que analiza la migración de estilo de vida en Mérida, México, y pone énfasis en “la apropiación del espacio desde la identificación simbólica y desde las acciones que en el lugar se desarrollan”.

En la historia queda claro que el lugar es lo de menos. Se trata de percibirse como parte de y, sobre todo, de ser dueño de las propias experiencias. De una percepción tan subjetiva como la de la nacionalidad, de lograr la tan ansiada sensación de pertenencia.

Entonces, y sólo entonces, la lluvia cesa.

-¿Qué es lo que te gusta de aquí?

-La gente de aquí. Es sólo eso: gente. Y eso es lo que yo quiero ser, una persona. Una persona como cualquier otra, y al mismo tiempo ser yo.

-Entonces, ¿crees que este lugar es para ti?

-Creo que los lugares no son de uno. Uno se apropia de los lugares.

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Julio Godefroy, Alicia ZárateGuion: Alicia Zárate País de producción: México
Producción: Julio GodefroyCoproducción: Alicia ZárateProducción ejecutiva: Julio Godefroy
Dirección de fotografía: Marco Antonio Camacho
Sonido directo: Eloisa DíezDiseño de sonido: Eloisa DíezMezcla de sonido: Eloisa Díez
Dirección de arte: Juan Carlos Blanco