Aldea Global
“Si tuviera que irme lejos durante un tiempo, me pondría muy triste. Te extrañaría todos los días y oraría para que volviéramos a estar juntos. Y tú estarías seguro cada día con tu Tía Ángela”, menciona entre los consejos la guía elaborada por profesionales de la salud mental y pediátrica de Minnesota sobre cómo abordar con niños, niñas, adolescentes y bebés el tema de la separación de un ser querido por cuestiones migratorias. El documento, con versiones en diferentes idiomas, parte de una realidad dura, pero que es sobre la que hay que actuar: el aumento de las deportaciones durante la segunda administración de gobierno de Donald Trump en los Estados Unidos es un hecho.
El documento, disponible en diferentes idiomas, explica a los padres cómo empezar a comunicar estos temas en las distintas etapas del desarrollo, desde los bebés hasta los adolescentes. Para los primeros recomienda mostrar fotos de seres queridos que vivan lejos y enviarles “deseos amistosos” a través de gestos como tirar besos a esa fotografía. En el caso de los adolescentes la guía dice que, como los adolescentes suelen asumir la responsabilidad de cuidar de los hermanos pequeños y realizar trabajos pagados si uno de sus padres es deportado, lo conveniente es asegurarse de que “se sienten capaces de asumir estas responsabilidades; por ejemplo, que saben cómo llevar a sus hermanos pequeños al colegio y limpiar la casa”. Sin embargo, también refuerza la importancia de dejarles en claro que, aunque cambien los roles momentáneamente, ellos seguirán siendo hijos.
Mientras tanto, también recuerda la importancia de los trámites burocráticos para un posible caso de deportación. Como una despedida en tres páginas estas guías intentan dar una respuesta a un problema que no tiene solución, aunque sí diferentes maneras de afrontarlo.
Entre las recomendaciones incluyen cuentos como El hilo invisible, de Patrice Karst o Luna mango, de Diane de Anda. Ambos aluden a una situación en la que, más allá de las circunstancias las familias y los seres queridos continúan unidos: por un hilo invisible o por una luna naranja.


Guía para cuidadores de niños, niñas y adolescentes de padres deportados
Otro de los documentos, también traducido a varios idiomas, compila una serie de recomendaciones para cuidadores, maestros y personal de instituciones a los que puedan asistir los niños, niñas, adolescentes y bebés cuyos familiares fueron deportados.
“La deportación de un padre puede ser un evento muy estresante y aterrador para un niño/a de cualquier edad. Los niños/as pueden mostrar problemas de salud mental y de comportamiento mientras procesan la separación y se adaptan al cambio en sus vidas”, describe en la introducción.
Explica por ejemplo que los niños pequeños “suelen pensar que sus padres controlan todo lo que ocurre en el mundo” y, por lo tanto, tienden a pensar que en realidad querían marcharse. “Es posible que necesiten que se les asegure que hay cosas que escapan al control de los adultos y que el padre o la madre no eligieron abandonarlos: ‘Tu mamá te quiere mucho y se puso muy triste cuando tuvo que irse. Hizo todo lo que pudo para quedarse aquí y estaría aquí si pudiera’”, ofrecen como alternativa para consolarlos.
El centro de investigación en políticas públicas Brookins Institution estimó que con un total de 400 mil detenciones de personas migrantes entre el 20 de enero de 2025 y el 9 de abril de 2026, la cantidad de niños, niñas, adolescentes y bebés afectados es de aproximadamente 205 mil.