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Palabras migrantes: un taller de escritura terapéutica para contarse con pausa

Tres mujeres migrantes que viven en Argentina se juntaron para acompañar a otras a registrar sus experiencias en papel. El encuentro será en dos tramos en noviembre, y pretende ser un espacio individual y colectivo a la vez.

Agustina Bordigoni

Leidy, Nélida y Yolima tienen en común una migración desde sus países de origen (México y Colombia) hacia la Argentina, pero también un interés por contar y compartir sus experiencias y las de otras personas. Por eso, el 14 y el 28 de noviembre concretarán un anhelo que empezaron a pensar cuando se conocieron en un grupo de mujeres que, como ellas, también experimentaron algún tipo de migración.

Se trata de un taller de escritura terapéutica, el primero que dictarán con estas características. “La iniciativa surgió a partir de conocer en ese grupo de migrantes a Yoli y a Leidy (que son hermanas y tienen mucha experiencia en hacer talleres para mujeres). Yo había hecho una formación en escritura terapéutica y tenía muchas ganas de dictar un taller desde esa perspectiva, pero me parecía que necesitaba hacerlo con otras mujeres que tuvieran además formación en acompañamiento terapéutico”, cuenta Nélida, que llegó desde México hace diez años. “Después fui a un taller que dieron Yoli y Leidy y me encantó su forma de trabajar, así que nos unimos en esta propuesta que une nuestras formaciones y las complementa”.

En ese taller (Círculo Creativo Textil) “Nélida nos habló de su experiencia como lingüista y con la escritura terapéutica, así que decidimos unir nuestros poderes para generar este blend poderoso, que une lo terapéutico desde el counseling, la terapia femenina integrativa y la escritura terapéutica”, agrega Leidy.

Un espacio libre de juicios que se traduce en el papel

Las organizadoras explican que la idea es crear un entorno en el que las participantes puedan encontrarse a través de la palabra y “facilitar una experiencia donde la escritura sea la herramienta de exploración y creación para el autoconocimiento, un puente hacia el bienestar emocional”.

El ejercicio de escribir en un papel, agregan, “no solo implica pensar, sino también coordinar movimientos acordes al lenguaje” y “estimula zonas del cerebro que nos ayudan a organizar imágenes e ideas para procesarlas, por eso también nos brinda mayor claridad”. Escribir, en resumen, “nos libera la carga mental y el espacio emocional interno”.

Y como la carga mental y el espacio emocional nos habitan independientemente de nuestra historia de movilidad en el sentido estricto del término, proponen que puede inscribirse cualquier mujer que se considere migrante. “Aunque nunca haya salido de su país, porque la migración también se vive a nivel regional o a nivel local”.

La convocatoria es exclusiva para mujeres, sobre todo porque en este primer encuentro se buscará encontrar resonancias y generar un espacio de mayor confianza.

“Como buscamos que el taller tenga este componente de trabajo interno, pero también colectivo, diseñamos una metodología que nos permita explorar ambos frentes. Abrimos con técnicas de meditación guiada para conectar con el presente y prepararnos para la escritura. Después realizamos ejercicios de escritura terapéutica, que no requieren tener ninguna experiencia previa y que permitirán una exploración interna y de conexión con la voz propia. Finalizamos con un círculo de palabra guiado donde cada una puede compartir en la medida en que se sienta cómoda para hacerlo”.

Lo importante es generar a partir de allí redes de apoyo “y de que seamos las propias migrantes quienes nos formemos para poder responder a los desafíos de nuestra comunidad. Estos desafíos, por supuesto, son sociales y políticos, pero también necesitan abordarse desde el aspecto emocional y atendiendo a las sensibilidades y subjetividades de cada una”.

Sobre las talleristas

Nélida Murguía es licenciada en letras y doctora en lingüística (UBA), y tiene un diplomado en escritura terapéutica (IUSAM). También es investigadora postdoctoral del CONICET. Llegó a la Argentina desde México con su pareja hace diez años con la idea de hacer un doctorado, pero el tiempo fue pasando y la decisión de quedarse afirmándose con su estadía.

“Siempre he trabajado con temas de justicia social y tengo casi diez años investigando sobre migración y lenguaje, particularmente sobre el derecho a la palabra en comunidades migrantes y la importancia de alzar y constituir nuestra propia voz. Mi acercamiento a la militancia como profesora de español en organizaciones sociales me hizo reconocerme a mí misma como migrante en Argentina”.

En su caso la lectura y la escritura “han sido herramientas muy poderosas que me han acompañado no solo como una pasión y como parte de mi oficio, sino como un medio para conectar con mi ser más profundo, mi propia historia y transitar experiencias desafiantes. Al experimentar estos beneficios, quise formarme también en la escritura terapéutica para tener las herramientas necesarias y poder acompañar a otras personas en sus procesos vitales”.

Nélida Murguía @palabraenlasmanos

Leidy Cobos es terapeuta femenina integrativa y tiene una especialización en terapia Gestalt y Psicodrama. Se dedica a acompañar mujeres desde un espacio terapéutico mediante encuentros grupales. “También trabajo en salud y soy trabajadora social”, explica.

Llegó desde Colombia hace 20 años. “En cierto modo buscando un refugio en el ámbito académico, saliendo de una gran carga mental y emocional de un trabajo de cuatro años en atención a víctimas del conflicto armado. Ingresé a estudiar una maestría en diseño y gestión de política social, pensando que desde ahí podría complementar mi profesión, pero con el tiempo me di cuenta de que eso no me llenaba las expectativas, y fue con la formación en terapia femenina integrativa que logré mayor resonancia en lo que me daba herramientas para mi ejercicio profesional y personal”.

La experiencia de vivir en Argentina, reflexiona, “me permitió vincularme a organizaciones sociales donde pude ver el feminismo desde otra perspectiva y empezar a participar y generar espacios con mujeres y para mujeres”. Encontró su espacio, un hogar que comparte con su hermana, su sobrino, una gata “y muchas plantas”.

Leidy Cobos @leimujernueva

Yolima Cobos está recibida la carrera de Counseling (consultoría psicológica) y también trabaja organizando talleres grupales y círculos de mujeres.

En 2010 decidió viajar a la Argentina para visitar a su hermana Leidy. “Al poco tiempo emprendí la búsqueda de trabajo, cuestión que se dio bastante rápido, pues era un buen momento económico para el país”. Y para ella: “a mis 22 añitos sentía que me podía comer el mundo”.

“Me anoté a varios cursos, varias carreras, era como que sentía que todo lo podía hacer. En 2015 fui mamá de un hermoso niño que nació y se crió en este bello país. Vivir la experiencia de la maternidad siendo migrante y madre soltera me dio también otras herramientas para generar los medios de trabajo, que fueran desde casa, con otros tiempos. Y es allí donde reconocí la importancia de la red de apoyo: hermana, amigos, amigas, familia”.

La escritura le permitió atravesar tiempos difíciles. “Fue compañía y contención cuando pasé por violencia de género. Fue sostén y valor para tomar decisiones muy importantes para salir de esa situación, que lamentablemente día tras día viven muchas mujeres migrantes, lejos de sus familias y sin red de contención”.

Yolima Cobos @curate.mijita

Historias en movimiento

Cada una, desde su experiencia con la lectura y la escritura, llega a este punto en el que sus historias se cruzan con otras que también se van a registrar. “Escribir es un proceso interno, de encuentro entre cada una y el papel”. El taller respetará y dará lugar a esos procesos, pero también tendrá una parte colectiva y ritual, “de compartir con otras migrantes para reconocernos, acompañarnos y hacer red. El taller busca integrar nuestra propia experiencia y hacemos parte de la experiencia de las otras”.

En esos tránsitos, diferentes o paralelos al de emigrar “no solo se movilizan nuestros pies, también se mueven retos, emociones y transformaciones que no siempre son fáciles de procesar”, adelantan.

“Las personas somos seres de historias, de narraciones. Todo el tiempo, seamos conscientes o no, nos narramos a nosotras mismas. Y dentro de esas narraciones hay muchas voces: las nuestras, las de los otros, las del pasado, las expectativas… Y como migrantes, se añaden las voces del lugar que dejamos y las de la sociedad receptora”. Escribir, en definitiva, “exige contarnos con pausa”.

Cómo inscribirse

El taller se realizará el 14 y 28 de noviembre de 15 a 18hs en Villa Crespo (la dirección se indicará a las personas que se inscriban).

Contacto a través del IG @palabraenlasmanos o al WhatsApp 113618702