Agustina Bordigoni
Un granito de arena en un mundo complejo. Así define Eliana Riaño –una de sus organizadoras– al festival de talentos migrantes Latitudes, que el 24 de octubre tendrá su cuarta edición en San Telmo, Buenos Aires, Argentina. Durante el encuentro habrá espacio para la danza, la música en vivo, el teatro, las exposiciones artísticas y el diálogo: todo con entrada libre y gratuita. La idea, resume, es contribuir a “un mundo más generoso, más empático, que rescate la diversidad, que suavicemos la hostilidad y que veamos en el festival una manera de convocarnos y de tener razones para celebrar y sentirnos orgullosos de lo que somos como latinos”.
Ella misma atravesó la migración en 2012, cuando llegó a Buenos Aires desde Colombia con la idea de quedarse por dos años a estudiar una maestría, pero decidió quedarse. “Argentina me encantó, es un país al que le agradezco mucho, lo quiero mucho, y me siento muy cómoda acá. De cierta manera vine buscando estudio, buscando libertad, buscando conocer otras maneras de relacionarme con el mundo”. Y las encontró. La organización de un festival autogestionado puede ser estresante, cuenta, “pero también me ha dado muchas cosas lindas, me ha permitido conocer artistas y personas maravillosas. He tenido la posibilidad de conocer a otras organizaciones que trabajan con la migración, y es una posibilidad de conectarme con ese ser migrante que soy y con mi propósito, que es hacer sentir bien a las personas, ayudar a que las personas logren lo que quieran”.


alcance y seguir funcionando como una plataforma viva de networking, diálogo intercultural
y construcción de redes de solidaridad entre las distintas comunidades latinoamericanas», explican desde la organización en un comunicado. Foto: gentileza Festival Latitudes.
La premisa es que el talento migrante está ahí, a la espera de ser descubierto. Pero para eso necesita de una oportunidad, que es lo que el festival pretende ofrecer. “El festival surgió en el 2023 porque yo en ese momento trabajaba coordinando un proyecto con organizaciones que asisten a migrantes y refugiados en Centroamérica. Y ahí recordé lo difícil que es ser migrante. Sin tener redes y sin tener alguien que te conozca es muy complejo. Entonces pensé: ‘¿por qué no generar un encuentro donde los migrantes puedan visibilizar su talento?’”.




Migrantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, La Organización Internacional para
las Migraciones (OIM) y El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR). Foto: gentileza Festival Latitudes.
La elección de octubre para convocar al primero tuvo que ver precisamente con el mes de la diversidad. “La verdad era que yo pensaba inicialmente que iba a ser un día y ya, o sea, una vez y ya, pero ese festival fue superbonito, llegó mucha gente, algo que podía ser de tres horas duró casi ocho. Fue gratificante ver la recepción de las personas, no solamente migrantes, sino también argentinos que se acercaban al festival”. El trabajo no fue en solitario: desde el comienzo muchas personas colaboraron en diferentes comités para la organización.
Si tuviera que resumirlos, los pilares del festival son tres, comenta Eliana: “visibilizar el talento migrante, generar redes de contactos entre las personas que participan, y ayudar con un discurso que muestre cómo la migración puede influir de manera positiva a los lugares de acogida”.
En esta oportunidad participarán talentos de Haití, Paraguay, México, Bolivia, Colombia, Venezuela y Brasil, entre otros. Además de sumar nacionalidades e interesados, “el festival ha traspasado muchas cosas”, dice Eliana. “Desde el año pasado empezamos a hacer algo que se llama ‘Previa Latitudes’, que es una instancia con algún talento previo al festival. Y para eso hemos tenido alianzas con diferentes instituciones que nos prestan los lugares. Han surgido amistades, ha surgido la posibilidad de seguir en contacto con personas desde la primera edición del festival, se ha traspasado diferentes tipos de relacionamiento”.
La cuarta edición será en el Espacio Cultural Plaza Defensa (Defensa 535, San Telmo, CABA), desde las 15 horas y hasta las 20, y después de las 21 continuará en el bar El pasaje de la Luna, en el que se presentará “Pena y Pachanga”, una obra de periodismo performático que cuenta la historia de cuatro inmigrantes colombianos a través de una fiesta clandestina de salsa. “De las 15 a las 20 vamos a tener diferentes cosas: un trío de música andina, una obra de teatro, un grupo de salsa colombiana, vamos a tener parranda vallenata, un taller de salsa y un taller de defensa personal para niñas y mujeres”.
Además, habrá una feria gastronómica y muestras artísticas. “Vamos a tener un espacio para hacer una muestra que se llama Cartas migrantes, en la que buscamos que las personas le puedan escribir una carta a un migrante que admiren, extrañen o que quieran mucho”.

Todo está pensado, cierra Eliana, para que la gente “se la goce y se la disfrute”. Como motivos para celebrar sobran, la fiesta continuará hasta las tres de la mañana.
Y se retomará, si es posible, en una quinta edición.