Por Agustina Bordigoni
“Estamos muy preocupados y angustiados porque esta es una de esas cosas que te voltean la vida y te cortan la respiración”, cuenta Xiomara, que inició una campaña para ayudar a su hija, Daniela (35) a costear los gastos de su vida cotidiana mientras afronta un tratamiento oncológico a 7.000 kilómetros de su hogar.
Ambas habían emigrado de Venezuela en 2016 hacia San Luis, Argentina. Pero en 2023, por un problema de salud de un familiar (que finalmente falleció), regresaron a su país natal. En 2024 Daniela empezó a juntar dinero para poder emigrar, esta vez a España, e intentar un futuro económico más próspero. Hasta que consiguió su permiso para trabajar en el país, a fines de 2025, se desempeñó como trabajadora de casas particulares. Pero en medio de todos esos trámites le diagnosticaron cáncer de mama, se operó, y ahora debe someterse a tratamientos de quimio y radioterapia. Los médicos le aconsejaron que durante este periodo no concurra a sus lugares habituales de trabajo.
En Venezuela, explica su mamá, esa operación y las próximas etapas hubieran sido prácticamente imposibles de afrontar. Según Amnistía Internacional, la falta de inversión en infraestructura hospitalaria y la escasez de insumos en los últimos años vulneró seriamente el derecho al acceso a una detección temprana y tratamiento de esta enfermedad en ese país.



A 7.000 kilómetros de distancia los desafíos son otros: el principal, que esta distancia no se convierta en distanciamiento. Hay quienes se han dedicado a estudiarlo y definen técnicamente lo que ellas están viviendo como la circulación de los cuidados en una familia transnacional. Los cuidados tienen una dimensión multidimensional que no se limita a lo físico: la solidaridad familiar puede traspasar fronteras y tomar diferentes formas (apoyo financiero, práctico y emocional).
Además de las videolllamadas y consejos cotidianos, Xiomara inició una campaña en GoFundMe, una plataforma de crowdfunding que permite recaudar dinero en línea para causas personales, benéficas o de emergencia. “No es algo que ayudaría de inmediato, pero es una posibilidad de crear un fondo que pueda usar para cuando esté disponible. Me han escrito muchos amigos pidiendo los datos de una cuenta bancaria y otros han estado apoyando”, detalla. “Tengo mucha fe de que todo esto va a pasar porque, como le dije a ella cuando le dieron el diagnóstico: ‘A esto lo vamos a superar, es un error celular que tu cuerpo va a corregir”.

Mientras eso sucede, necesita los recursos suficientes para mantenerse y para solventar cualquier gasto extra que pueda implicar el tratamiento. Y del amor de su familia, que tampoco entiende de distancias físicas.
El cuidado, la demostración más palpable de ese amor, se manifiesta de diferentes maneras y también es parte de las historias migrantes.
Cómo ayudar:
