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Aves migratorias: la soledad, lo que queda detrás de las apariencias

La película (2018) cuenta la historia de Diego, un arquitecto de 35 años que compra un pasaje sin fecha de retorno.

Agustina Bordigoni

“El otro día vi un documental sobre Japón. Decía que todos los japoneses tienen una máscara. Alguien sale a la calle, le pasa algo y nunca demuestra lo que realmente siente. Siempre se antepone una máscara. El espacio que queda entre la máscara y la persona es la soledad. Pero la soledad de verdad.´Kodoku’, así le llaman, ‘kodoku’”.

El fragmento pertenece a una conversación de la película “Aves migratorias” (Chile, 2018) que, según su pequeña sinopsis, es la historia de Diego, un hombre de 35 años que organiza una fiesta de despedida en su casa “antes de emprender un viaje del que nadie sabe nada”. Pero en realidad la película habla de escapar: para no asumir culpas, sentimientos, dolor. De tomar las riendas de la propia vida y de la felicidad.

A esa despedida, que nadie sabe si es tal –o por cuánto tiempo– llegan muchas apariencias, pero también (como en la vida) personas que nos ponen frente a verdades incómodas.

La incomodidad enfrenta a Diego con sus sombras, con esas verdades que no quiere o no puede recordar. La máscara toma forma de viaje, de alcohol, de música fuerte, de amistades perdidas, de comida en familia.

“¿Felicidad? ¿Para qué? ¿A qué costo?”, pregunta uno de los actores del film.

Mantener una máscara, las apariencias, ¿a qué costo?, se pregunta uno después de terminar de verlo.

孤独 (Kodoku): es una expresión japonesa que significa soledad.

Pero no cualquier soledad: una profunda, existencial.

Dirección: Mateo Chicharro
Guion: Eduardo Pavez
Elenco:
José Tomás Guzmán
Sebastián Plaza
Paulina García
Giselle Rubio
Constanza Mackenna
Matías Assler
Andrés Gómez
Santiago Meneghello
Alejandro León
María Jesús Gómez