Por Agustina Bordigoni
El Centro Cultural Coreano en Argentina fue el primero en Latinoamérica. De hecho, como el gobierno de la República de Corea consideraba a Buenos Aires como la capital cultural de la región, fue el único por muchos años. Se llamó entonces “Centro Cultural Coreano en Latinoamérica” para después pasar a ser el centro de Argentina. Se inauguró en 2006 y no fue hasta 2012 cuando aparecieron otras instituciones similares en Brasil y México. Los más de 30 centros que tiene distribuidos por el mundo se dedican a difundir las costumbres del país. Junto con estas instituciones, y gracias a la migración, el kimchi –un plato originado de la fermentación de verduras y hortalizas con una mezcla de especias– llegó a la Argentina y tiene, desde 2023, su día: se celebra el 22 de noviembre.



El kimchi, una técnica esencial coreana durante siglos, es un acompañamiento básico en toda comida coreana. Existen cientos de variaciones, tantas como regiones e incluso familias que lo preparan.
La comida no es solamente un medio para cubrir una necesidad básica: también es salud y comunidad. En las mesas coreanas los colores son variados para llevar una alimentación equilibrada y los platos (banchang) se comparten. Los tiempos de guerra que vivió el país dejaron una huella en la memoria colectiva, pero también enseñanzas: no se puede desperdiciar y hay que guardar para los tiempos difíciles.








Por eso el kimchi, preparado antiguamente en vasijas que se enterraban para propiciar la fermentación en los tiempos de calor, es una práctica comunitaria que tiene un nombre: kimjang. Fue declarada, incluso, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco. Ahora, en vez de vasijas enterradas, los hogares coreanos tienen dos heladeras: una para el kimchi y otra para el resto de los alimentos.
“El ‘kimjang’ recuerda también lo necesario que es vivir en armonía con la naturaleza. La preparación de las conservas se ajusta a un ciclo anual”, explica la institución en su página. En primavera, “las familias se proveen de camarones, anchoas y otros pescados, los salan y los hacen fermentar. En verano, compran la sal para preparar la salmuera, y al final de esta estación ponen a secar pimientos picantes y los muelen. A finales del otoño llega la época del ‘kimjang’ y las comunidades preparan y comparten colectivamente grandes cantidades de ‘kimchi’, a fin de que cada hogar tenga suficientes reservas para pasar el largo y riguroso invierno”. Las temperaturas en esa época del año pueden alcanzar los 22 grados bajo cero. La costumbre de intercambiar conservas entre las familias, agregan, “ofrece una oportunidad para compartir técnicas e ideas nuevas sobre su elaboración y hacer acopio de recetas”.
La migración coreana en Argentina
Según el último censo de población (2022) en Argentina viven 5.337 personas nacidas en la República de Corea y la mayoría –4.558– están en Buenos Aires.
Un trabajo publicado en la revista Sociedad e Cultura (Romina Delmonte, 2015) titulado “Restaurantes coreanos en la Ciudad de Buenos Aires. Comida, cultura e identidad en la diáspora”, explica que los primeros migrantes comenzaron a llegar a la Argentina en la década de 1960. “Entre 1984 y 1990 llegó la mayor cantidad de migrantes al país; el pico máximo de alrededor de 40.000 personas se alcanzó en 1990 (Mera, 2012). Prácticamente todos provenían de Corea del Sur, aunque en los primeros años llegaron unas pocas personas de Corea del Norte. A partir de mediados de la década de 1990 se produce un proceso de reemigración”.



Una cultura alimentaria es el resultado, nunca acabado, prosigue el estudio, “de la sedimentación de múltiples procesos (sociohistóricos, económicos, políticos, discursivos). En nuestro caso, entendemos la forma de pensar, de actuar y de sentir de los migrantes coreanos en Buenos Aires como una construcción que surge a partir de procesos históricos, en la que conviven sedimentaciones de estructuras de pensamiento tradicionales, aportes de contactos interculturales a lo largo de la historia, el legado de guerras, invasiones, división del país, influencia de occidente, así como los cambios en el estilo de vida producidos a partir de la década del 60”. La autora concluye que los hábitos alimentarios expresan una forma de vida y de entender el mundo.
Tal vez la demostración más clara de esto se resuma en “al meokget-seumnida”: una expresión de agradecimiento a quien preparó los platos y que significa “comeré bien” o “disfrutaré de la comida”.
La celebración del día del kimchi organizada por el Centro Cultural Coreano
Cuándo: 22 de noviembre de 2025 de 14 a 20 horas
Dónde: Palacio Libertad
Actividades: Taller de Kimchi con Sandra Lee y Narda Lepes. Stands con vestimenta tradicional coreana, exponentes de la literatura, kpop, Hansik y show de música coreana para el cierre.