Inicio / Cultura / Migró por amor al tango: hoy rescata sus raíces

Migró por amor al tango: hoy rescata sus raíces

Shirlene Oliveira vive en Buenos Aires desde hace trece años. Llegó desde Brasil para profundizar sus conocimientos sobre el tango y ahora es parte de un proyecto que investiga y difunde la historia de sus orígenes.

Agustina Bordigoni

Shirlene Olivera (39) nació en Brasil y llegó a la Argentina por amor al tango. Un género musical que conoció como estudiante becada en Cuba gracias a una compañera de cuarto de la que se hizo amiga, y que nació en Bolivia. Pero fue unos años después, cantando en un velatorio en este último país (al que emigró después de su estadía en la isla) en el que comprendió “el verdadero sentido del tango”. Allí interpretó Garúa, una composición de Aníbal Troilo (música) y Enrique Cadícamo (letra) de 1943. Y, aunque la canción reza que “hasta el cielo se ha puesto a llorar”, ella recuerda ese momento como una despedida con sabor a celebración.

“Yo había cantado, pero había sido en circunstancias más festivas. Había conocido a la señora, que era la abuela de mi amiga. Ella sabía que yo cantaba y era una señora muy fanática del tango”, explica Shirlene. “Nunca había ido a un velorio tan bonito. Realmente era una cosa muy distinta, se escuchaba música que a la persona gustaba”.

De ese recuerdo –melancólico como el tango– hasta su llegada a Buenos Aires, pasaron muchas cosas. Después de estar tres años en Cuba Shirlene volvió a Brasil, viajó a Bolivia y, tras un año viviendo y aprendiendo más sobre el tango, regresó a su país natal. En 2012 viajó a la Argentina, conoció Buenos Aires, y decidió que ese sería su próximo destino. Ella es una de las 49.943 personas nacidas en Brasil que, según el último censo de población (2022), residen en Argentina.   

Video de «La vida es una milonga Milonga» de Florencio Justo.

“En Brasil fueron tres años muy complejos. Me tuve que preparar económicamente y también entender que la migración ahí ya consistía en algo más personal. Era muy solitaria esa nueva partida”.

El primer lugar en donde cantó tango en Argentina fue en un club de barrio. “Estaba por Parque Centenario. Había una milonga. Una milonga hecha a pulmón, como dicen acá. Y en ese espacio te inscribías y podías cantar. Me inscribí y canté por primera vez. También me empecé a vincular con otras personas, a conectar y a encontrar música, gente muy buena que estaba en la misma búsqueda”. Ahora, además de cantar, es parte de un proyecto llamadoOrígenes del tango y el samba”, que recorre la historia de ambos ritmos y reivindica sus raíces afro.  

“Es un proyecto audiovisual y musical, también es una experiencia que se da en un estudio, en el estudio donde justamente yo estoy grabando mi disco, que se llama Recoveco Records”. El proyecto consiste en rescatar canciones (tangos, milongas, candombe y samba).

“Vamos contando ese puente, ese cruce cultural, y cantando los temas también. Entonces hay audiovisuales, hay data histórica”. A ese estudio “la gente llega, come, toma algo y después de entrar al estudio, que es un lugar bastante íntimo, puede acompañar el show”. Durante el año el encuentro se realiza el segundo domingo de cada mes, y en 2026 la agenda comienza el 15 de marzo. “Al final del año hacemos streamings y estos sí se pueden ver por internet. Pero ya eso como para cerrar cada ciclo”.

Otro ciclo que Shirlene busca poder cerrar es el de su disco. En 2023 inició una campaña para reunir los fondos suficientes y ya logró grabar algunos temas musicales, entre los que destaca Ave de paso, “un tango que parece más ligero pero que habla de migración también, habla de una pasión en medio a dos ciudades: Río de Janeiro y Buenos Aires”.

Su historia también es una historia de amor entre dos ciudades: Buenos Aires y São Paulo. “De Argentina me gusta la gran pasión que tienen por las cosas. Eso es muy lindo, y creo que es muy representativo de nuestra región”. Lo otro que le atrae es la cercanía entre los dos países. “Hoy, con tantos años viviendo acá, siento que la distancia es menor para mí, aunque sigue impactando”.

Esa sensación de migrar siempre va a estar. Aunque en algún momento yo vuelva a vivir en Brasil, voy a extrañar Argentina. Siempre voy a estar como viviendo en ese puente simbólico”.

Como las aves que van de paso, uno rara vez puede saber dónde, cuándo y cómo terminará sus días.

Por ahora –y desde la Argentina que eligió y elige– Shirlene le canta a su país natal: “Buenos Aires me obliga a dejarte y bajo esos cielos con vos soñaré”.

Foto de portada: Malú Campello.

Aldeaglobal 25 marzo, 2026

Ctrl X

El informe “Fronteras inteligentes, democracias negligentes”, de la Fundación porCausa, repasa el cambio en los…