Agustina Bordigoni
Un pájaro, un tren, bombas, misiles y personas que están y desaparecen. El film “Migrantes” (2021), del director iraní Masoud Ahmadi, representa con esa simbología la realidad de quince personas que deben abandonar su país y que están y no están en una nueva frontera. “Abandonas el lugar donde naciste, pero es como si todavía permanecieras allí. Vas a otro lugar y físicamente te encuentras en otra parte, pero tu verdadero yo ha quedado atrás”, explican en la sinopsis.
En 85 minutos, Migrantes cuenta el trayecto colectivo e individual de los viajantes sin una sola palabra. Las imágenes, los rostros y una original separación entre las escenas son suficientes para entender la trama. Una trama parecida a todos los éxodos de todas las guerras –y diferente a todos los éxodos de todas las guerras–.

Sueños truncos, planes arrebatados, robos, despojo, vidas que se pierden y tierra que se deja y se lleva de manera literal. Y, sobre todo, la indiferencia. Esta película de cine experimental intenta adaptar ese formato al concepto de teatro de Jerzy Grotowski.

En su texto “Hacia un teatro pobre”, el director, teórico y pedagogo polaco escribió: “Un teatro pobre es a la vez el teatro pobre de recursos, pobre porque carece de escenografía y técnicas complicadas, porque carece de vestuarios suntuosos, o porque prescinde de la iluminación y del maquillaje (…) Al mismo tiempo es pobre porque se despoja de todo elemento superfluo, porque se concentra en la esencia del arte teatral, en el actor”.
Migrantes parece, por momentos, un teatro visto por televisión.
Drama, Irán, 2021
Idioma: sin diálogos
Dirección: Masoud Ahmadi
Duración: 85 minutos